Capellán es un miembro del clero que sirve en una institución particular a un grupo de fieles que no están organizadas ordinariamente en una parroquia o misión. Así, un capellán está asignado a una capilla privada, en instituciones seculares como colegios, unidades militares (capellán castrense), barcos, prisiones (capellán penitenciario), hospitales, universidades, departamentos de policía, parlamentos, etc.
Tradicionalmente, se denomina «capellanes» a los miembros de alguna rama de la fe cristiana (por ejemplo pastores, reverendos o ministros) que se encargan de pronunciar sermones en los lugares ya mencionados; o bien, a los eclesiásticos o sacerdotes que dicen la misa en la capilla u oratorio. En ocasiones, éstos gozan de rentas de una capellanía (aunque no siempre es así), o prestan un servicio a un particular a cambio de un estipendio, como parte del servicio doméstico en su sentido más amplio de una casa.
Hace un tiempo ya (El más hermoso de mi historia) Dios me hizo un llamado de esos que te cambian la vida. El Señor me llamó Capellán, que a mi me gusta pensarme como un simple acompañante, reflejo de su Rostro y amor (Me paso pidiéndole que me llene de amor para ser merecedor de ser su reflejo) Yo no sabía en lo que me metía, pero el que me conoce sabe, que la timidez fue algo que Jesús me quitó (Desde ese entonces me meto en cada problemita, pero bueno!) Hoy 7 de junio de 2014, culminé mi Academia de Capelanía (Mis cursos o adiestramientos para estar ¨preparado¨ para trabajar con mis michachos en las Instituciones Juveniles de la Isla) Fueron unos cursos mega interesantes (Claro, si amas esto de creer en la rehabilitación, en las segundas oportunidades, en la superación humana sobre la adversidad) Este llamado ha sido para mi de las coasas más importantes que Jesús me ha regalado y es notorio en mi porque si me lees a cada rato menciono detallitos de este tiempo poderoso que Dios me hace vivir y si nos vemos en persona siempre tengo un cuento sobre mis ¨pollos¨ que contar (Jamás con nombre o muchos detalles pero siempre lo grande que vivo con ellos). Hay personas que piensan que lo hago por ¨Echármelas¨o robarme el show, pero aquí no hay nada que robarse ni protagonizar es sólo depositar esperanza en aquellos que lo dan todo por vencido porque no logran creer en el poder sanador y reestaurador de Dios.
Pero bueno, en mi día de clausura aproveché y llegué a la plaza de Ponce, caminé por ella, fui a una librería Católica a comprarme unos libros de oraciones de Don Juan Bosco (Amigo y maestro de la juventud, por lo tanto panita de Figue) comerme un helado de Parcha de frente a la plaza (EL MEJOR HELADO) y de tomarme par de ¨Selfies¨ para subisrlas al Facebook, como sé que muchos las han visto.
En mi caminar por la Plaza, vi a un joven que me miraba con familiaridad. Miré al cielo y dije: Mano dame brake, estoy paseando! Me acerqué porque como dije antes, la timidez no es algo que me describa. Lo Saludé y le dije: Papito yo te conozco? (Imaginándome que era de alguna Institución Juvenil) A lo que él me contestó: Claro Mister (Aclaro mis sospechas) tú y yo nos conocemos Figue (Disipó toda duda) le eché la bendición y lo miré a los ojos, unos ojos expresivos, ojos sinceros, ojos claros que me hablaron e hice algo que abuela Yuya me ha enseñado desde muy pequeño…… Le pregunté si tenía hambre.
Su afirmativa sin palabras se hizo presente y le dije vente vamos a comer. Le pregunté su nombre, me lo dijo y me excusé por no recordarlo su humildad y sencillez me dijo: Figue con tantos jóvenes que tú atiendes no puedes recordar todos los nombres.
Mientras comía en un sitio de comida rápido me dijo: No te miento no estoy del todo bien, aunque ahora estoy tranquilo, le he dado dolores de cabeza a mami y es por esto que estoy ahí en la plaza esperando a que sean las 5:30 para que ella llegue a casa porque me dejó afuera. Lo miré serio y llamándolo por su nombre lo orienté con actitud (Jamás los regaño, simplemente los regaño con Actitud je,je)
Me contestó: «Viejo (Si, les encanta decirme viejo) tú no pierdes tu toque, sigues diciéndole a uno lo que uno tiene que escuchar para ponerse en línea.»
Me dijo que comenzaría a estudiar de noche para terinar el cuarto año y por su puesto lo felicié y alenté a seguir adelante. Le pedí que me acompañara hasta la Catedral de Ponce porque debía llegar allá y el Padre Julio (Lo conocí más tarde) no había terminado la Misa. Cuando miré a mi joven acompañante estaba cabizbajo (Estaba Orando)
En ese momento entró en mi una alegría, esa alegría del llamado de Dios de que son Capellán – Persona que se quita la capa, persona que te acerca a Dios. De manera indirecta había sido vehículo para que este chico entrara al templo y más aun, orara, acción de hablar con Dios.
Le dije: «Voy a ir a hablar con el Padre, ¿te quedas, me esperas?»
«Su contestación fue: Pues me voy viejo, van a ser las 5:30 y mi mamá no tarda en llegar.»
Entonces nos des`pedimos como suelo despedirme de mis muchachos:
«Dios te bendiga, portate bien y sé BUENO!»
Hoy, agradecí a Dios su llamado, lo que hago por vocación, lo que tanto tiempo, esfuerzo, energía y creatividad me toman. Bendije al Señor y le pedí Sabiduría, fueza, entiendimiento y humildad para seguir llevando esto a donde Jesús y estos chicos se merecen. Hoy más que nunca entendí y acepté que una vez Capellán, para siempre Capellán.
Servimos a Dios con amor para los jóvenes y deseo de superación para ellos……
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